Sanaa, un lugar donde la realidad, los sueños y las pesadillas conviven en una especie de extraña armonía. Yemen sigue siendo un país de sombras en la forma en que Junichiro Tanizaki nos habla refiriéndose a la presencia de la oscuridad hasta la llegada de la electricidad en Japón a principios del siglo XX.

En muchas ocasiones, debido a los cortes de energía, los yemeníes tienen que usar simples velas. Un mundo que sigue siendo supersticioso y tradicional transformándose en mágico cuando llega la noche. En un momento en que la propia existencia de Yemen está amenazada por la guerra, es necesario recordar lo misteriosa que es esta ciudad en su relación privilegiada con la luz. Esta serie de fotos se tomaron en el momento en que las formas empiezan a perder consistencia dejando que las sombras nos invadan.